Mi viaje a Goma

Niña desnutrida conmigo

Con Oliva que era una niña alojada en el centro de desnutrición infantil

Antes de todo quería pediros disculpas por mi breve ausencia pero es que he estado lejos lejísimos, en concreto en Goma, que es una ciudad de la República Democrática del Congo.

Os preguntaréis que hacía yo ahí ¿verdad?Pues he ido una semana a realizar un reportaje que, si Dios quiere, saldrá publicado en la revista Telva dentro de un mes. El motivo de dicho reportaje es que han otorgado el primer premio de solidaridad a un centro de maternidad ubicado allí, concretamente en el barrio de Katindo y del que se ocupan las hermanas carmelitas misioneras teresianas a través de la ONG EDUCAS (www.ongeducas.org). Estoy escribiendo mi artículo para la revista de una forma que pueda transmitir con todo lujo de detalles la gran experiencia que he vivido allí y de la que yo he tenido la suerte de formar parte.

No os podéis imaginar las cosas que he visto, jamás en mi vida me hubiese imaginado que lejos de nuestras fronteras existiera ese nivel de pobreza  y gente que pasa tantísima hambre. Hay que verlo con los propios ojos para darte cuenta de tan triste realidad. Os cuento que Goma es una pequeña ciudad del Congo que está sumida en una gran miseria debido a varios factores, el primero y más importante son las guerras del país que hace que la población abandone sus hogares para dirigirse hacia zonas cercanas a la ciudad y así poder estar a salvo y eso ha hecho que como consecuencia se hayan  creado multitud de campos de desplazados a los alrededores de Goma que lo único que te dan ganas cuando los visitas es de llorar por el aspecto de la gente, los horribles olores, el calor sofocante, la falta de alimentos y de medicinas, etc. Está repleto de familias enteras (el que visitamos era de 971 familias) que duermen en tiendas hechas de plástico y hojas de palma que cuando llueve, cosa habitual en Congo, casi quedan demolidas. Cada tienda calculo que debe medir no más  de un metro cuadrado y en cada una de ellas viven hasta 6 miembros de una misma familia.  En la mirada de la gente mayor que habitaba allí se podía ver reflejada la angustia por las penurias a las que están sometidos sobre todo porque ellos mismos vivieron en una época de mayor prosperidad en sus casas donde al menos tenían un trozo de tierra donde poder cultivar para alimentarse, pero ahora eso ya es pasado debido a que han tenido que abandonar sus hogares para evitar la guerra. Los niños, aunque también tristes, siguen manteniendo esa sonrisa que los hace inocentes pero algunos de ellos tienen una mirada de temor y de huida continua causadas por las muertes por militares que han presenciado como testigos de primera fila. Que rabia me da que niños tan pequeños tengan que pasar por cosas tan duras…Que injusticia…Aquel lugar sigue estando plagado de militares con mirada de pocos amigos que desde que aterrizamos en el aeropuerto me hicieron poner los pelos de punta por el miedo que tenía de estar allí.

Otro lugar que me dio mucho que pensar fue el centro de desnutrición infantil en el cual tratan a niños con insuficiencias alimentarias extremas y que tienen el aspecto de que fueran a morir en poco tiempo…Es horrible de verdad pero hay que estar allí para darse cuenta de la realidad de la vida y de los afortunados que somos  y que a veces no nos damos ni cuenta. Por ejemplo, a la vuelta de mi viaje lo que más he valorado de todo es poder darme una buena ducha con agua caliente que salía del grifo, cosa que allí era  impensable porque se  utilizaban cubos de agua helada si es que teníamos la suerte de que el día que nos levantábamos hubiese suministro de agua e incluso además, a veces, no teníamos luz de forma continua. Pero aún así, las monjitas nos han acogido a mis 2 estupendos compañeros de viaje y a mí de una forma espectacular y con mucho cariño y eso al fin y al cabo es lo más importante. Sin las hermanas carmelitas misioneras teresianas hubiese sido imposible nuestro viaje y doy gracias a ellas por protegernos tanto, en especial a la hermana Josefina que es de una personalidad entrañable.

Aparte de las guerras, otra de las grandes tragedias de Goma fue la erupción del volcán que allí existe y que se produjo en el 2002 y por si fuera poco sigue activo, así que cabe la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Hace 7 años, la lava arrasó casi todo el pueblo y murió mucha gente ya que no se desplazaron a tiempo pensando que  jamás llegaría a ellos. Desgraciadamente se equivocaron de lleno. Había multitud de casas destruidas, montañas de lava solidificada, calles repletas de piedras volcánicas, en fin, para que seguir…Ya os podéis hacer una idea del paisaje ¿no?Aún así había zonas a las afueras de la ciudad con vegetación muy frondosa que daban un soplo de aire fresco y muy necesitado.

Fuimos también a campos de leprosos, colegios de niños sin casa como era el caso del de “Don Bosco”, etc. La situación era tan extrema que hasta todos los obispos del Congo organizaron una misa para dar ánimos a los habitantes de Goma por todo su sufrimiento y  a la cual tuvimos la suerte de asistir por coincidir con nuestra estancia allí. Hablando de misa, me impactó la tremenda fe que profesa la gente allí. Nosotros íbamos a misa todas las mañanas antes de  que amaneciera y estaba repleto de personas que iban para ofrecer su trabajo diario y para pedir a Dios que mejorara la situación en la que estaban viviendo. Me entusiasmaron su cánticos y bailes repletos de fuerza a horas tan tempranas.

Ahora hablando de moda quería comentaros que en el centro de maternidad, que va a ser el que financie el premio de solidaridad de Telva, acudían multitud de chicas embarazadas para dar a luz  e iban guapísimas con unos trajes muy coloridos y sus turbantes en la cabeza no me pudieron gustar más. Ya veis que con tan poco se puede seguir siendo tremendamente estilosa.

Los leprosos dándonos la bienvenida

Los leprosos dándonos la bienvenida

Una de las calles de Goma repletas de piedras volcánicas

Una de las calles de Goma repletas de piedras volcánicas

Madre encinta con su turbante

Madre encinta con su turbante

En resumidas cuentas, vuelvo de mi viaje como otra persona y no puedo estar más agradecida por ello. Me ha tocado el corazón de una forma increíble lo que he visto con mis propios ojos y espero poder transmitiros esto de alguna forma para que seáis conscientes de lo mucho que tenemos y lo poco que compartimos a veces. Allí se respiran los verdaderos valores humanos y de familia, excepto algunos que roban pero no con otro fin que el de poder comer. A ver si desde aquí podemos recaudar algunos fondos que ayuden a este pueblo de alguna forma.

Futuras Mamás muy estilosas

Futuras Mamás muy estilosas

Uno de los campos de desplazados

Uno de los campos de desplazados

Niños de Goma

Niños de Goma

Impresionante imagen de una niña de Goma

Impresionante imagen de una niña de Goma

12 Comentarios

  1. Querida Mary,
    Me ha encantado el relato de tu viaje a Goma.
    ¡Menuda experiencia¡ gracias por contarlo a los lectores del blog.
    La verdad es que en occidente cuando ves tanta gente preocupada sólo de lo suyo… a más de uno le vendría bien un viaje así. Yo en Mayo de 2008 fuí a Nueva delhi y es impresionante también.
    Me han encantado las fotografías de tu blog y como bien dices que por mucha miseria que padezcan las mujeres cuidan su dignidad y su estilo.
    un abrazo¡¡

  2. Belén ha dicho:

    Me has dejado impactada María, qué suerte tienes por haber ido allí.
    Hace dos veranos yo estuve en Costa de Marfil en un campo de trabajo, y como tú, volví maracada. Me impactó muchísimo ver de tan cerca, la inmensa pobreza en la que vive esa gente.
    Me acuerdo que a la vuelta me quería llevar a todos los negritos a mi casa. De hecho, como evidentemente no nos los podíamos llevar, les dejamos nuestras maletas allí con todo, Nos volvimos con lo puesto.
    Bueno, María, espero leerte en Telva y que mucha gente lo lea para que se dé cuenta de lo que hay ahí fuera.
    Un abrazo,
    Belén.

  3. alex- ha dicho:

    Impresionante la crónica.Un besazo muy fuerte!.

  4. María ha dicho:

    Hola María,
    Por lo que cuentas es una experiencia que no te será fácil de olvidar… y ojalá no lo hagas. Yo también, hace ya algunos años, fui a un campo de trabajo en Ecuador y creo que fue un viaje que me ha marcado para siempre. Es cierto que la miseria existe, tú la has tocado muy de cerca y espero que te ayude como a mí a relativizar mucho las pequeñas necesidades o incomodidades que podamos tener aquí en el primer mundo. Estoy deseando tener en mis manos tu reportaje de la revista después de este “aperitivo”… Enhorabuena y adelante.

  5. Mara ha dicho:

    Hola, María. Estupenda crónica.
    Yo no he tenido la ocasión de ver de cerca la miseria tan terrible de esos pueblos; sí veo la que me rodea, a veces, en el metro y en el autobús, pero es una pobreza diferente: la de la soledad, la deshumanización y la falta de cariño, que es la que nos afecta en el llamado primer mundo….
    Unas líneas que me han impactado es lo que cuentas de que íbais a misa cada mañana al amanecer para ofrecer vuestro trabajo diario…
    No dejaré de leer tu reportaje, y deseo que esas iniciativas tan buenas recojan la generosidad de tantas personas.

  6. luis ha dicho:

    ya sabes que me encantas….pero lo que mas me encantaria es que un dia pudieramos compartir algo como este viaje tan tan especial juntos…. un besote enorme ……

  7. Juan ha dicho:

    María:
    letras de ánimo para que sigas con tu blog. Me ha encantado leer tu experiencia en Goma.
    ¡Enhorabuena!Un beso

  8. Indignada ha dicho:

    Supongo que por inocencia o descuido no eres consciente de la frivolidad de pies de foto como “Niña desnutrida y yo” “Los leprosos dándonos la bienvenida” etc. ¡Cuánta hipocresía! ¿Sabes la diferencia entre caridad y justicia social? ¿Entre el consumismo al que impulsas con tus posts de “todos con las nuevas tendencias y de “hay que ver que Letizia recicla mucho” con el bloqueo comercial de los países africanos?
    Por favir, si te dedicas a la moda, habla de faldas y de peinados y deja en paz a los niños desnutridos. Piensa en los cientos de cooperantes que trabajan allí anónimamente y en su indignación al ver periódicamente a gente que va a fotografiarse y desaparecer…

    • María León ha dicho:

      Hola Indignada!
      Por cierto, antes de todo, ya que en los blogs cada unos expresa su opinión abiertamente, he de decirte que no me gusta nada tu “nick” porque da mala energía…
      Contestando a tu comentario, me produce tremenda tristeza que puedas llegar a pensar así…
      Cuando Telva me propuso viajar a Goma para hacer un reportaje del lugar donde se iban a donar 18.000 €, que era el Centro de Maternidad de la ciudad, accedí encantada con la condición de poder implicarme al máximo, es decir, que no se quedara el viaje en una mera fotografía. Propuse desde escribir el reportaje que lo hice junto con Elisa Álvarez de Telva, presentar los premios de solidaridad donde se hizo entrega del cheque a la ONG, apadrinar a un niño al que pagaría mensualmente una cierta cantidad y posteriormente organicé, gracias al beneplácito de las marcas para las que trabajo, una venta benéfica de Pedro del Hierro y Carrera y Carrera por medio de la cual se volvieron a recaudar otros 18.500 € y que esta vez se destinaron al al Centro de Desnutrición Infantil ya que cuando viajé allí vi que era el lugar que más lo necesitaba y creo que por lo que me dijo el director de la ONG, que por cierto estaba feliz con la colaboración, por lo menos los niños tendrían comida para un periodo de tiempo considerable. Allí fue donde conocí a Oliva, que es la niña que se estaba recuperando de su problema de desnutrición y como ves en la foto estaba feliz hablando con nosotros y viceversa. Se que lo que hice fue muy poco al lado de lo que se podría hacer pero ojalá tuviera yo los medios económicos para poder hacerlo. Quise colaborar de alguna forma y así es como pude hacerlo y estoy contenta por ello. Sigo proponiendo acciones para recaudar más dinero y espero conseguirlo…Jamás en mi vida mi intención es frivolizar con estos temas porque no soy de ese tipo de personas, simplemente me limito a ayudar en la medidas de mis posibilidades.
      La foto de los leprosos para mí es emocionante. Fuimos a verlos con las monjitas que nos acogieron amablemente para vivir en su casa a mis dos compañeros de viaje y a mí y ellos nos prepararon una bienvenida con un sentimiento y una alegría que jamás antes había visto y me llegó al corazón, por eso quise compartir con mis lectores la foto y no lo hice con otra intención.
      Siento si no te gustó el post pero en él he intentado reflejar mis visiones y pensamientos como hago siempre que escribo.
      Un saludo,
      María

  9. Ilicitano ha dicho:

    Buenas tardes María,

    Llegué a tu blog hace muy poco tiempo a través de la entrevista que el seminario Alba te hizo y he llegado hasta este post tuyo que alaba el trabajo de la ONG Educas (se te había pasado nombrarlo), ¿podrías crear un enlace para que todos aquellos que quieran colaborar con ellos puedan hacerlo?

    Muchas gracias y un beso muy fuerte.
    Un amigo.

  10. Te sigo desde hace un año y me encantan todos tus post, pero este llega al alma!!
    Enhorabuena!!

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