Singapore Airlines: el lujo de una atención al cliente única

Viaje largo es para muchos sinónimo de ansiedad al tener que pasar en un avión más de diez horas. Pero… ¿y si el trayecto se convirtiese en una experiencia única en sí misma, en el prólogo de un viaje para recordar? Esta pregunta tiene su respuesta en una aerolínea que es mucho más que un servicio de transporte: Singapore Airlines. Y aunque en otras ocasiones ya os he hablado de ella, hoy quiero contaros una pequeña gran historia que pone de manifiesto su valor añadido: el viajero como centro y leitmotiv de todas sus acciones. 

Viaje largo es para muchos sinónimo de ansiedad al tener que pasar en un avión más de diez horas. Pero… ¿y si el trayecto se convirtiese en una experiencia única en sí misma, en el prólogo de un viaje para recordar? Esta pregunta tiene su respuesta en una aerolínea que es mucho más que un servicio de transporte: Singapore Airlines. Y aunque en otras ocasiones ya os he hablado de ella, hoy quiero contaros una pequeña gran historia que pone de manifiesto su valor añadido: el viajero como centro y leitmotiv de todas sus acciones. 

Cuando pensamos en atención al cliente en una aerolínea quizá nos acordamos de gestiones con equipajes que se pierden o con menús especiales a bordo para intolerantes a determinados alimentos. Pues bien: ¿y si os contase que Singapore Airlines la atención al cliente consiste en hacerte feliz?

Cuando pensamos en atención al cliente en una aerolínea quizá nos acordamos de gestiones con equipajes que se pierden o con menús especiales a bordo para intolerantes a determinados alimentos. Pues bien: ¿y si os contase que Singapore Airlines la atención al cliente consiste en hacerte feliz?

La historia que os traigo es absolutamente real. La protagoniza la Sra. Martí, una viajera a la que un error propio casi le cuesta ver esfumarse el sueño de su vida… pero el personal de Singapore Airlines cambió el desastre por una verdadera experiencia vital. 

Presentarse en el aeropuerto un día después de que salga tu vuelo puede parecer una pesadilla digna de guion cinematográfico… pero fue real. Esta viajera llegó a coger su vuelo al día siguiente de la fecha en la que lo tenía contratado. No quiero imaginar su cara cuando el personal de Singapore Airlines le hiciese ver su error. ¡Debes de sentir que te traga la tierra!

Por suerte, ese día había un nuevo vuelo, así que la aerolínea tuvo la gentileza de ofrecérselo para que llegase a su destino. Pero aquello no era suficiente: Singapur era solo una primera parada en el camino a Davao, donde la viajera se embarcaría en el crucero de su vida. Y sí, digo “de su vida” porque, como ella misma le explicó al personal de Singapore Airlines, sus condiciones físicas y de salud no le permitirían esperar a una nueva ocasión para el viaje. 

Entonces todo el equipo humano de la aerolínea se puso manos a la obra, cual hada madrina, para que la viajera pudiera embarcar en el crucero. Un agente se las ingenió para encontrar al responsable del desplazamiento del hotel desde Manila a Davao: necesitaba saber a qué hora partía el barco para asegurarse de amortizar los tiempos. Mientras tanto, se pusieron en contacto con el hotel donde se alojaría la primera noche para cancelar la reserva y organizaron todos los trayectos asistidos para que la viajera pudiera hacer la escala en el aeropuerto con rapidez y comodidad y llegar a tiempo a Davao, donde un chófer la estaba esperando para llevarla al puerto de donde salía su barco. 

Ahora os imaginaréis que el barco estaba a punto de partir, la pasarela de embarque casi levantada… ¡pero no! Nuestra querida viajera fue la primera en llegar… e incluso tuvo tiempo de descansar antes de que embarcase el resto de pasajeros. 

¿Es o no es una atención al cliente única?

En definitiva, se trata de un caso extremo que pone en valor la filosofía de una compañía centrada en el viajero. Esmero, elegancia, mimo, saber estar… estos son para mí aspectos que distinguen el verdadero lujo y en el caso de Singapore Airlines están más que presentes. 

He tenido la suerte de comprobarlo por mí misma en el Training Center que la compañía tiene en Singapur y con el caso de la Sra. Martí se pone de manifiesto que esta formación esmerada marca la diferencia y supone un valor añadido indiscutible en sus vuelos. 

 

– Visita al Training Center de Singapore Airlines –

Visita al Training Center de Singapore Airlines

El personal de Singapore Airlines destaca no solo por su amabilidad, sino también por una preparación completísima que combina los conocimientos tecnológicos con los comerciales así como protocolos de seguridad. En definitiva, una atención integral al viajero que ante todo procura su bienestar. Y esto también se aprecia en la comodidad de sus espacios. 

 

– Sevicio de Singapore Airlines a bordo –

Sevicio de Singapore Airlines a bordo

Singapore Airlines ofrece al pasajero cuatro opciones de viaje: la más básica (Economy Class) en la que el precio no está reñido con el espacio o los menús a medida y un abanico amplísimo de propuestas de entretenimiento; otra un poco superior (Premium Economy Class) en la que los asientos son más amplios; la Business Class, con unas cabinas individuales de lo más confortable, que se transforman en camas preparadas con todo mimo por las impecables azafatas; y las Suites, con un espacio exclusivo que en nada tiene que envidiar a una habitación de un hotel de gran lujo y están disponibles en los aviones que salen desde Londres o Zurich a Singapur.

 

– Imágenes de la sala Vip de Singapore Airlines –
en el aeropuerto Chiangi de Singapur

Imágenes de la sala Vip de Singapore Airlines en el aeropuerto Chiangi de Singapur

¡Ah! Y un detalle más, que vuelve a poner de manifiesto que el foco de Singapore Airlines son sus viajeros, es su servicio de correos a bordo, una experiencia que conecta a los pasajeros con sus seres queridos con algo que se ha convertido en un auténtico lujo: la postal.

 

¿Quién no se pasaría la vida en las nubes con una aerolínea
como Singapore Airlines?

 

Para más información:
www.singaporeair.com

Un comentario

  1. ¡Qé pasada! me recuerda al viaje de las chicas de SATC a los Emiratos Árabes.
    Besos.

    Gemeladas

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