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El bolso que nunca tuve…
No sé si os acordáis, pero hace ya varios meses que hablé en mi blog acerca de uno de los bolsos que más he deseado en toda mi vida. Lo fiché cuando mi amiga La Divina colgó su foto en Facebook. Es éste que veis en la imagen. Las mariquitas, con las tanto me identifico, hacían que me sintiera aún más atraída hacia él…En fin…Ahí empezaba mi sueño…
La verdad es que no suelo ser de esas personas que si no tiene algo patalea y lloriquea, porque no es mi estilo, y siempre procuro adaptarme tanto a las circunstancias como a mi economía. Pero, que queréis que os diga, me picaba la curiosidad y me fui a examinar el bolso a la boutique de Madrid, donde aún no lo habían recibido. Dejé mi teléfono para que me llamaran por si lo traían como quien no quiere la cosa. Es más, me había olvidado totalmente de él cuando hace un par de semanas, después de 5 meses de espera, me llamaron a comunicarme que mi “deseo” había llegado. En un ratito que tuve libre fui a la tienda a darme una vueltecilla para curiosear como solemos hacer todas cuando algo tenemos en mente. Era la primera vez que pisaba la boutique de esta firma de lujo y, si os soy sincera, se respiraba un ambiente demasiado solemne.
He de decir que Chanel es una de mis firmas preferidas, pero como siempre me ha parecido inaccesible para mi presupuesto, me conformaba con admirar sus maravillosos escaparates cuando pasaba por delante. Entrar allí te hace sentir una mariquita perdida en un bosque o mejor dicho en un bolso.
Pues allí estaba mi bolso (digo, el bolso), impoluto, antojable, elegante…Parecía que me gritaba: Cómprame, cómprame Mary!!!!Uyyy que presión sentí Dios mío!!!!
Necesité darle un par de vueltas más al tema y cual fue mi sorpresa que quien precisamente me ayudo a darme cuenta de que ese bolso no era para mí fue Chanel. No por algo especial que hicieran sino, más bien, porque no hicieron nada extraordinario para que me lo quedara. En el fondo yo, por encima del bolso, estaba buscando la misma sensación que tuvo Julia Roberts en la película “Pretty Woman” después de que Richard Gere entrara en una tienda y comentara al dependiente que quería que le hicieran la pelota, porque iba a gastar una cantidad indecente de dinero. Os acordáis???
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Entonces fue cuando caí en la cuenta de que realmente era un pasón que ni me podía permitir, y que mi deseo inicial me había cegado temporalmente. Todos somos humanos!!!
Acto seguido, llamé a la dependienta y, con voz alegre, y muy convencida le dije: Señorita, muchas gracias por su interés, pero no me lo voy a quedar.
Y a la firma Chanel le digo: ¡¡¡Gracias por hacerme soñar y despertar una vez más!!!
San
8 abril, 2011Hola Maríaaa =) Sigo tu blog hace tiempo pero no tengo mucho tiempo y a veces no puedo ni comentar. Pero hoy me decido por fin jijijij
Me apasiona el 2.55 de Chanel y con las mariquitas es una cucada!!!!!! Quien pudieraaaa =(
un besoooo!