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El día que conocí al Papa Francisco
Hay viajes y viajes y aunque a mi el simple hecho de salir de Madrid para ir a la vuelta de la esquina ya me llena de ilusión, no os cuento cuando se trata ir a conocer a la persona con la que más te apetece estar de todo el planeta!!
En el último año y medio he viajado más que en toda mi vida, de hecho mis amig@s ya me apodan con el nombre de “Willy Fog”, pero ir a Roma para estar cerca del Papa Francisco marca la diferencia!!Este fue uno de los viajes más duros en los que he estado hace tiempo (luego entenderéis porque!!) y a la vez más inolvidables. Me llegó al alma.
Mi madre fue mi compañera de viaje en esta ocasión y todo ocurrió porque un amigo argentino, muy cercano al Vaticano, sabiendo que la ilusión de mi vida era conocer al Papa, organizó para que pudiera vivir este gran momento cosa por la que le estaré agradecida toda mi vida.
Mi madre y yo nos alojamos en el Hotel Indigo Rome – St. George, que es moderno y muy cuco y está a unos 10 minutos andando del Vaticano, lo cual nos resultó comodísimo. En nuestro cuarto teníamos una terraza muy agradable para disfrutar relajadamente de la “La Gran Belleza” de Roma.







Tengo que decir que mi amigo no quiso contarnos nada sobre la experiencia que íbamos a vivir para que todo fuera una sorpresa. Tan sólo nos citó a las 7:30 de la mañana en la Puerta de Santa Ana , que está en uno de los laterales de la Plaza de San Pedro.
Ese día de Junio hacía un calor de muerte y por la hora temprana a la que habíamos quedado y la emoción del momento, preferimos salir del hotel sin probar bocado porque pensamos que ya habría tiempo luego. Vestidas de negro de los pies a la cabeza (es como se debe ir a ver al Papa) y cargadas con todos los rosarios que queríamos que se bendijeran para regalar, nos lanzamos a ir donde habíamos quedado. La calle aún estaba dormida, pero nuestra ilusión podía despertar a cualquiera. Cuando llegamos a la Puerta de Santa Ana cual fue nuestra sorpresa que nos encontramos un cola kilométrica!!Todo el mundo estaba concentrado ahí!! Nuestra cara fue de desesperación al comprobar que para que tocara nuestro turno de entrada tendrían que pasar meses!! Pero nosotros como si nada porque la ilusión de poder estrechar la mano del Papa Francisco podía por encima de cualquier cosa!!



Después de una hora y media para entrar (confieso que un poco nos colamos;)!!), se formaron varios grupos y nosotros entramos a formar parte del de los argentinos que ese día asistían también a la Audiencia. Éramos unos 80 aproximadamente. El hambre de no haber desayunado empezaba a notarse y el calor aún más, pero yo le quitaba hierro al asunto para tranquilizar a mi madre pensando que aguantar iba a ser pan comido!!
Pasó otra hora cuando, por fin pudimos acceder al interior del Vaticano para luego salir a la Plaza de San Pedro por la Puerta Principal y ubicarnos en el lugar que tenían reservado para todos nosotros, que estaba justo a la derecha de donde se colocaba el Papa para su Audiencia la cual comenzaba a las 10 d ela mañana. Nos sentíamos muy afortunadas de estar ahí, pero por otro lado nuestra energía iba disminuyendo poco a poco. La cara de mi madre cada vez se iba descomponiendo más y yo sentía un agobio tremendo pero aún así, intentábamos tomárnoslo con humor. 5 horas y media a pleno sol, vestidas de sofocante negro, sin haber comido nada, ni poder beber una gota de agua porque no había por ningún lado y sin un sombrero que ponernos para protegernos del sol nos hizo sentir un tanto impotentes…Ayyy de haberlo sabido…Hubiésemos ido bien preparadas y la resistencia hubiese sido facilísima!!!








La Audiencia duró de 10 de la mañana a 1 de la tarde y una de las cosas que más me llamó la atención era la energía y el aguante del Papa Francisco que, con un calor de sauna y después de dar su discurso en todos los idiomas durante 2 horas y media, paso a saludar a todo el mundo que le esperaba con ilusión de distintos lugares del mundo. No se dejó a nadie atrás!!Nosotros estábamos ubicadas en la recta final. A medida que avanzaba hacia nuestra área no me lo acababa de creer. Mi madre, desgraciadamente, acabó por claudicar porque su cuerpo ya no pudo aguantar un segundo más (y demasiado que llegó casi hasta el final, fue una campeona!!) pero a mi todavía me quedaba un mínima dosis de energía que me sirvió para llegar hasta el final. No podía rendirme a esas alturas, aunque no niego que varias ocasiones pensé en abandonar para evitar el desmayo público pero…Por fin, Francisco llegó y muy exhausta pude estrecharle la mano fuertemente y pude decirle con orgullo que era sevillana a lo cual respondió con un tono de cariño hacia la ciudad y a pesar de que el hecho de tenerlo enfrente te deja en shock y casi ni te fluyen las palabras de los nervios, pude agradecerle el bien tan grande que estaba haciendo a la humanidad. Ese día parecía cansado y, que menos, después de todos los esfuerzos que está haciendo, pero Él como si nada, ahí seguía dándolo todo!!!

Esos minutitos que pasé junto a Él fueron muy especiales, me llenaron de una paz indescriptible, me hicieron sentir orgullosa de ser católica y me demostraron una vez más que “El que resiste gana”.
Eduardo Martínez
16 julio, 2015Enhorabuena por estar tan cerca del Santo Padre y gracias por compartir tu experiencia!!! Grande Francisco!!!
Saludos desde León (España)!!!
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