La Misión

María León en el Santuario de Schoenstatt

Vengo de Misa en el Santuario de Schoenstatt (C/Serrano 97), al que suelo acudir a menudo y, como es habitual, la homilía del Padre Fernando siempre me deja huella y me quedo reflexionando sobre sus palabras durante un buen rato.

Una de las cosas que decía hoy es que todos debemos ser Misioneros de alguna manera. No sólo son Misioneros esas personas admirables que dedican su vida entera a ayudar a los demás y a transmitir la Palabra de Dios en los lugares más recónditos del planeta. También nosotros debemos serlo. Nuestro deber es usar los talentos que Dios nos ha concedido, no sólo para nuestro beneficio propio, también para ayudar a los demás de alguna manera y para colaborar en la transmisión de eso buenos valores de los que está tan falta la sociedad de hoy.

No debemos bloquearnos pensando en las miles de necesidades que hoy acechan a muchas personas en nuestro planeta porque así no conseguiremos objetivos. Es importante que tengamos claro que cada uno de nosotros debe marcarse unas metas alcanzables, ya que si todos actuamos de esta manera y en cadena, si conseguiremos logros más globales.

Una de las peticiones que se ha hecho en la Misa de hoy ha sido “Por los Medios de Comunicación, para que a través de ellos se transmita la verdad y los buenos valores”. Pues bien, aquí está una de mis misiones. Durante estos años he estado sembrado día tras día con trabajo duro y me enorgullece ver como este pequeño medio de comunicación que comenzó siendo “El blog de María León”, hoy se ha convertido en una plataforma que visitan una media de 4.000 personas diariamente, las cuales leen cada uno de los contenidos que comparto, tanto aquí como en mis Redes Sociales. Si durante mis comienzos hubiese pretendido llegar a tener una revista online de la envergadura que tienen importantes diarios o revistas de estilo de vida, quizás me hubiese desalentado en el intento y esos pensamientos me habrían robado la energía que necesitaba para alcanzar algunos de los objetivos a los que ya he llegado hoy. Lo cierto es que el hecho de haber conseguido que este pequeño medio ya tenga una difusión relevante (GRACIAS a vosotros mis querid@s lectores!!), me posiciona en un lugar de responsabilidad frente a la sociedad para cumplir con el deber de llevar a cabo mi Misión. Esa  Misión que he descubierto que me hace sentir más feliz y que, está por encima de cualquier otro éxito o ganancia. Esa es la Misión de ayudar a los demás, de alguna manera, con mi trabajo. Una vez será colaborando en proyectos solidarios de diferentes Fundaciones benéficas, otras aportando mi granito de arena para dar a conocer los proyectos o marcas de nuevos emprendedores, otras dando oportunidad a nuevos colaboradores, otras compartiendo con vosotros las direcciones especiales que voy descubriendo en cada uno de mis viajes, otras dando consejos e ideas en mi consultorio para saber cómo poder vestiros en determinadas ocasiones y otras explicando mi experiencia y visión personal en determinados temas teniendo presente que mi fin, a pesar de los fallos que pueda tener como humana que soy, siempre será el de hacer el bien y dar ejemplo para contribuir a hacer un mundo mejor. Porque, en definitiva, tengo muy presente el lema de Cristo: “No he venido a que me sirvan, sino a servir”. Cada uno de nosotros debemos actuar como modelos para la sociedad, teniendo claro que el estilo va más allá de la ropa y no se trata sólo de una apariencia externa, sino también de fomentar una vida con valores, los cuales debemos tener siempre presentes y debemos transmitir a otros.

¿Y tú? ¿Has descubierto tu Misión?

Tengo que confesaros que, aunque me fascina mi trabajo y a través de él he vivido experiencias muy enriquecedoras y he conocido a gente interesantísima, detrás de él también hay una parte muy dura de sobrellevar y que muy pocos de vosotros conocéis. Conseguir éxitos no es nada fácil y es una lucha continua y quien diga lo contrario miente. En muchas ocasiones te somete a un frenético ritmo de vida diario que te acaba pasando factura y que incluso hace que dejes de lado tu parte personal, la cual considero vital para llevar una vida plena.

Con esto pretendo daros a entender que es importante que tengamos claro cuales son nuestras prioridades y en base a ellas hay actuar teniendo en cuenta que se debe trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Y si además, a través de vuestro trabajo, podéis cumplir con vuestra Misión, nada resulta más alentador puesto que eso hará que al final del día podáis acostaros con una sonrisa y diciendo: “Todo el esfuerzo que he hecho mereció la pena, ya que con ello he podido ayudar a hacer felices a otras personas”.

Sí, estoy muy mística y hoy he abierto mi corazón a vosotros más de lo habitual porque he sentido que debía de hacerlo.

Además, hoy también quería compartir con vosotros algunas ideas que tengo muy presentes en mi día a día y que me han ayudado en esos momentos más complicados en los que me he sentido bloqueada, sensación que hacía más difícil la tarea de alcanzar todos los objetivos que me proponía y que siendo perfeccionista, me afectaba más aún.

Aquí van algunos de mis consejos:

  • Lo primero es tener claro que TÚ eres lo más importante y que tienes que dedicar tiempo a cuidarte y mimarte para sentirte bien porque si tú no estás bien, nada funcionará.
  • Acércate a Dios porque cerca de él siempre sentirás más paz interior. Dedica tiempo a meditar, rezar y a dar gracias.
  • Rodéate de gente buena y que te quiere de verdad. La familia y los buenos amigos son uno de los pilares más importantes de la vida y hay que dedicar tiempo a cuidarlos y a demostrarles tu cariño hacia ellos.
  • Como he dicho anteriormente, busca la manera de ayudar a los demás con lo que haces porque dará un sentido muy diferente a tu vida y te hará mucho más feliz.
  • Nunca dejes de ser tu misma estés con quien estés. Confía en ti y si a alguien no le gusta, no es problema tuyo.
  • Aprende a decir que NO a muchas cosas, ya que no eres “SuperWoman”. No se puede llegar a todo y no se puede quedar bien con todo el mundo. Trata de hacer calendarios de actividades semanales.
  • Busca pequeñas metas que sean alcanzables y que hagan que puedas saltar de la cama cada mañana con ilusión.
  • Céntrate y disfruta del momento presente y olvídate del pasado que ya pasó y del futuro que aún no llegó porque perderás tiempo. Si te cuesta hacerlo, nada como ir al curso de “Mindfulness” que imparte mi amiga la psicóloga Alejandra Vallejo-Nágera y que a mi personalmente me ayudó muchísimo: https://alejandravallejonagera.wordpress.com.
  • Busca momentos para rodearte de Naturaleza porque te harán sentir muy bien.
  • Trata de lleva una vida sana: aliméntate correctamente, haz ejercicio y duerme bien. Porque cuando físicamente te sientes bien, todo cambia.
  • Si tienes un momento muy bajo, busca buenos profesionales médicos que puedan ayudarte.

Y antes de despedir este post, quería recomendaros una lectura buenísima que os ayudará a reflexionar mucho en esos momentos delicados y tened siempre presente esta frase de Dios: «Venid a Mí todos los que estéis cansados y agobiados porque Yo os aliviaré».

La voz interior del amor - Desde la angustia a la libertad. Henri J. M. Nouwen

¡¡¡Ya me contaréis vuestras reflexiones!!!

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